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Ortodoncia invisible o de presumir de brackets. ¡Tu decides!

La ortodoncia cada vez es más frecuente entre la población general, y el estigma de la “sonrisa de hierro” hace ya un tiempo que ha desaparecido. Absolutamente nadie se sorprende por ver brackets en la boca de un adulto, ni tampoco de que los adolescentes lleven con orgullo su aparato como una parte normal de esa etapa vital. “No solo no les da vergüenza, sino muchos progenitores nos cuentan que son quienes lo demandan para ir igual que sus amigos. Además, el número de adultos en nuestras Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela de la ciudad de Santiago y Ourense es cada vez mayor, si bien la verdad es que el instante ideal para someterse a un tratamiento de ortodoncia es a lo largo de la adolescencia, por el hecho de que el desarrollo facilita el movimiento dentario”, explica la doctora Beatriz Iglesias Sánchez, ortodoncista en la Clínica Pérez Varela.

La mayor parte de adultos demanda tratamientos de ortodoncia invisible, mas hay quien prefiere lucir su ortodoncia y hacer de los brackets un complemento más. “Cada vez más, nuestros pacientes más jóvenes no solo no desean disimular el hecho de que llevan brackets, sino prefieren poner sus gomas de diferentes colores luciendo una sonrisa muy atractiva. Ciertos optan por sus tonos preferidos, otros nos solicitan que empleemos los de su equipo de futbol preferido y a otros les agrada cambiar y también ir combinándolos con la ropa que eligen o bien a juego con sus ojos”, cuenta la doctora Iglesias Sánchez.

El “orgullo bracket” llega al punto de que en países como Indonesia existe la posibilidad de conseguir ortodoncias falsas por lo equivalente a unos 100 euros, y en la red abundan alarmantes vídeos en los que se explica de qué forma fabricarse uno mismo un aparato falso con papel de aluminio y pegamento.

Además de esto, son cada vez más los adultos que asisten al ortodoncista para corregir sus inconvenientes de oclusión o bien los defectos de situación de sus dientes. Si bien a muchos no les importa lucir los brackets metálicos tradicionales, otros optan por los estéticos, que se ocultan con el tono natural del diente, y hay otros que prefieren efectuarse un tratamiento de ortodoncia invisible, un procedimiento con exactamente la misma eficiencia mas sin que se vea en lo más mínimo. Son los llamados brackets linguales, que se pegan en la cara interna del diente y por ende no se ven al sonreír, ni al charlar, ni al comer.

“Los alineadores trasparentes están muy de tendencia, son prácticamente inapreciables y son de quita y pon”, explica la ortodoncista, “pero los que desean una ortodoncia totalmente invisible optan por la ortodoncia lingual, que es completamente indetectable para el resto por el hecho de que los brackets se ponen en la cara interna del diente y de ahí que no se ven”.

Los especialistas apuntan que la colocación de los brackets linguales para el ortodoncista es algo más compleja que la de los tradicionales, de ahí que es esencial recurrir a profesionales especializados y especialistas en la técnica como la doctora Beatriz Iglesias Sánchez, que es Master en Ortodoncia Lingual Sistema Incógnito. “Este es un tratamiento que ha sido posible merced a los avances en tecnología, puesto que mientras que la cara externa de los dientes es llana y para todos igual, la cara interna es diferente en todos y cada diente. Por esta razón es preciso recurrir a tecnología 3D para digitalizar las piezas bucales del paciente a través de el escáner intraoral, y esa imagen 3D es la que se usa para efectuar en oro los brackets de forma individualizada”, aclara la ortodoncista.

“Los brackets linguales se amoldan a la anatomía bucal del paciente, de ahí que acostumbran a ser más cómodos para quien los lleva. La ortodoncia lingual es eficiente para cualquier tratamiento ortodoncia que pueda hacerse con brackets. Se mejora la función y la estética de la boca, mas con absoluta discreción”